Tengo un problema con la espalda. No, malpensados, no me suda, pero sí me duele.
Lo digo sin afectación, con calma, consciente de que ese dolor es producto del tiempo que paso sentado. ¿Cuánto es exactamente? No lo sé, pero podría aprovechar este post para sacar la cuenta.
Empezaré con mis aplatanamientos radiales.
Para hacer los programas de Oxígeno y RPP tengo que estar obligatoriamente sentado de seis a diez de la mañana y de seis a ocho de la noche. Ahí nomás ya tenemos SEIS horas diarias.
Cuando estoy en mi casa, marmoteo otro largo rato delante de la laptop, repantigado en mi silla de gerente sin gerencia. Casi siempre lo hago para escribir, visitar ciertas webs que me interesan, o para responder comentarios de esta página. Sin embargo –aquí viene el mea culpa–, también pierdo valiosos minutos en Internet, entre Hotmail, YouTube y Facebook (amén de otras webs de contenido retorcido, lúbrico).
Digamos que el tiempo de toda esa navegación –que no es reducible, porque siempre hay un nuevo sitio con el que uno se pega hasta el hueveo máximo– me acarrea un promedio de tres horas al día.
Hasta ahí, si me siguen, vamos nueve, NUEVE horas sentado.
También debo curvarme y tomar asiento para almorzar (una hora diaria, en promedio); para manejar o trasladarme en taxi (una hora más); y, obvio, para evacuar los alimentos antes ingeridos (hablamos aquí de veinte a treinta minutos diarios: todo depende de factores tan variables y circunstanciales como la docilidad con que ese día opere el aparato digestivo; el esmero, afán o inspiración que uno ponga en tan pujante tarea; la hospitalidad u hostilidad del inodoro que nos reciba; y la eventual solaz distracción que pudiera proporcionar la lectura de algún libro, revista, folletín o encarte publicitario).
Si afinamos el cómputo y redondeamos, tenemos que estoy sentado DOCE horas al día. ¡Doce! ¡Medio día!
Ese terrible resultado permite una afirmación todavía más impactante: solamente en una semana mi cuerpo pasa 84 horas doblado entre sillas, sillones, banquitos, sofás y un resto de muebles de variado pelaje, desde los más ergonómicos hasta los más cochambrosos. Si a esa tortura le sumo las dos horas que me parapeto cada sábado por la mañana en la cabina de RPP para hacer la Rotativa del Aire, ya tenemos una resultante escandalosa: OCHENTA Y SEIS (86) horas semanales.
Aunque masoquista, es sencillo deducir que a lo largo de un mes invierto TRESCIENTAS CUARENTA Y CUATRO (344) horas en sentarme. Eso equivale, más o menos, a quince días. ¡QUINCE puñeteros días!
Sería correcto decir, entonces, que paso la mitad del mes sin estar de pie, aplastando el culo contra alguna superficie.
Eso, en términos anuales, representa seis meses. O sea, dos veranos. Es, más o menos, como estudiar todo un ciclo de la universidad sin desocupar la carpeta, extraviando por completo la raya que divide los glúteos.
Después de todo este abrumador cálculo aritmético, solo me queda una regla–de–tres por completar. ¿Si en un año permanezco sentado seis meses, cuánto tiempo me he sentado a lo largo de mis 34 años de existencia?
De solo oler la respuesta se me sale el vómito.
Los números no mienten: he permanecido 17 (¡die–ci–sie–te!) eternos y primorosos años en la misma torcida posición de servil secretaria en que me encuentro en este instante. Casi dos décadas esperando que pase un bus, redactando una carta interminable, aguardando que me atienda el dentista, viendo una película en el cine, dando cuenta de un plato de tallarines, manejando desde un triciclo hasta una camioneta, viajando.
Es fácil comprender ahora las razones del cruel diagnóstico que me dio aquella fisioterapeuta colombiana esa mañana de diciembre del 2009, cuando me interné en un gimnasio del Centro Comercial El Polo para hacer una crónica periodística sobre la obsesión muscular que el verano despierta.
La morocha me hizo una revisión general y, de repente, me pidió permiso para palpar mi trasero. Según me dijo, quería evaluar su consistencia. Yo accedí feliz.
“Ushté tiene que trabajar mucho allí atrás, pues padece de flacidez en los glúteos”, me resondró, con su delicioso dejo ‘paisa’.
Elegantemente, me estaba diciendo que se me había caído el poto y que tenía que actuar rápidamente si no quería que la pérdida de gravedad fuese irreversible. “Seguro que ushté pasa mucho tiempo sentáo”, alertó, castigándome con un vistazo rapaz. “Ni tanto, unas horitas nomás”, le contesté, ignorante.
Acto seguido, recuerdo, deslicé discretamente las manos hacia atrás para recorrer con ellas el territorio marchito de mis nalgas, en un intento por verificar su depresión, sus honduras. Me negaba a aceptar del todo que ellas, tan nobles y leales, hubieran perdido el tesón, la gallardía, el aplomo de otros tiempos. El autoexamen no demoró nada: al primer contacto pude certificar que una crema volteada con una semana de refrigeración tenía más firmeza que mis posaderas de gelatina.
Eso fue en diciembre 2009. Hoy, junio 2010, me doy con la noticia de que no es solo mi poto el que está hasta el culo. También mi espalda ha empezado a sufrir los serios inconvenientes del sedentarismo a que la he sometido, en mi despropósito por convertirme en disciplinado escritor.
Ya desde hace meses tengo una doble y repetida incomodidad: hincones en la cintura y un fastidio en el cuello, a la altura de la cerviz, ahí donde todos alguna vez recibimos de chicos un lapo abusivo que nos dejó la nunca color sandía. Cada vez que giro la cabeza violentamente hacia atrás, se produce un ruido tipo conejo, un crujido, un cosquilleo como de huesos que se frotan. Es cierto que no hay dolor, pero sí la palpitante sensación de que algo en mi cuello está como roto, como flojo, como fuera de su sitio.
Temo que ocurre con mi cabeza lo mismo que con esos juguetes viejos que, aunque su mecanismo aún funciona perfectamente, tienen en su interior una tuerca suelta, un tornillo robado, una piecita dislocada, una falla.
No exagero.
Tanto me acosa ese ruidito de vértebras desplazadas que algunas noches sufro horribles pesadillas en las que mi cabeza de pronto se zafa, se precipita, se emancipa de mi cuerpo y rueda, abandonándolo, como una bola de helado que, al caer, deja huérfano al barquillo que la sostenía.
Es por esa molestia –y por el pavor a quedarme jorobado– que acudí hace algunas semanas al Quiropráctico.
Se llama Felipe Castro Mendívil, y me despierta una enorme confianza: no solo por la pulida técnica con que corrige la posición de mis huesos, ni por su radical parecido al carismático Ron Howard, sino porque ha sido músico durante toda su vida. Eso quiere decir que su tacto está entrenado para la creatividad y que su alma, por ser sensible a la belleza lírica, está despojada de toda la mezquindad y negligencia que envenenan a algunos doctores tradicionales.
Ya he ido a tres sesiones y todavía me faltan otras cinco. En cada cita, Felipe me arroja sobre una camilla y somete a mi cuerpo a unas llaves indoloras. Nunca antes escuché a mis tronchadas caderas ni a mi cuello expeler ese ruido de matraca de fiesta. Crack–crack–crack. Cada vez que entro a su consultorio, siento que él es Yepeto, que yo soy Pinocho, y que mi cuerpo oxidado recupera en sus manos vida y juventud.
Independientemente del saludable tratamiento que recibo, me gusta ir al quiropráctico porque me recuerda que, a fin de cuentas, solo soy una torpe y voluble calavera sin poto. Que debajo de toda la envoltura de pellejo y músculos con que camino por la calle hay una osamenta, un montón de huesos que son víctimas de mis vicios y mis malas posturas.
Cada vez que regreso de visitarlo pienso en el pobre esqueleto que está dentro de mí, atrapado en esa maraña de carne y pelos que me procura un aspecto humano.
Si pudiera elegir el paradero de esos huesos después de que me muera, descartaría de plano una tumba. Allí, bajo tierra, se pudrirían y acabarían siendo utilizados por los gusanos miserables como un parque de atracciones.
Preferiría cien veces que reúnan mis huesos y los lleven al laboratorio de algún colegio (si es un colegio femenino, mucho mejor).
Allí las alumnas podrían tocar mis húmeros, examinar los contornos de mis fémures, la dureza de mi coxis amarillo. Podrían contarme las costillas, y seguramente que al hacerlo me harían reír a mandíbula batiente.
Con la yema de los dedos, las adolescentes tocarían mi cráneo, mis pómulos hinchados, mis clavículas. Y tal vez hasta observarían –con cierto pavor, o con cierto mórbido encanto– los dos agujeros negros, las dos cavidades en donde ahora brillan mis ojos marrones, miopes y astigmáticos.
Seré como Ismael, el esqueleto que colgaba de un armario en el Laboratorio de Ciencias del Carmelitas de Secundaria y que, se supone, pertenecía a uno de los antiguos porteros de Primaria. Decían que penaba, que se escapaba por las noches, que le sonreía a las chicas de Cuarto y Quinto con su dentadura malograda.
Así como Ismael, yo también quiero penar en un colegio. No es otro el destino de mi pobre esqueleto.
Bien mirado, el hecho de ir al quiropráctico es, quizá, un pequeño acto de vanidad. Una preparación para el futuro. Así, cuando llegue el momento de estar expuesto delante de esas quinceañeras alborotadas, seré una calavera guapa, erguida, coqueta.
Una calavera de la que alguna alumna o profesora podría incluso macabramente enamorarse.
[Ilustraciones: Alfonso Vargas Saitua (Robotv, a quien los antiobióticos obligaron a reemplazar las heladas cervezas de Chincha por aguachentas sopas criollas)]
[Inapelable versión chill out de uno de los mejores temas ochenteros de Madonna cantado por ella misma: Borderline. Aquí en Buenos Aires. De no mediar dolencias lumbares, la bailaré en alguna próxima incursión noctámbula]
[Gracias a la gente de Chincha que nos recibió el fin de semana en medio de la más absoluta calidez. Pronto, fotos de esa visita. Gracias también a los oyentes que, indistinta y fielmente, siguen mis discutibles piruetas radiales en Oxígeno y RPP. El próximo miércoles 16 estaré en el colegio Villa María. Saludos. RC]



Renato… Me quedé pensando en tu último post de milanesa F.C . Rena ya que no trabajas en el Comercio. Ahora cómo voy a hacer para leer una de tus crónicas de fútbol o del mundial… !!!
No nos puedes hacer eso hermano.. Algo te debes escribir acerca de este campaonato.. Algo !!
Saludoss
Ya somos dos..tambien siento que me siento demasiado :-/
Hola Renato:
Yo sufri mucho tiempo de dolor de espalda (parte lumbar). Fui al quropractico, acupunturista, hice yoga y dieta. Funciono un poco. Lo que realmente me ayudo es que aprendi a manejar el stress. Ya hace varios almanaques que no sufro de dolor de espalda.
Un abrazo desde White Plains, NY
El consejero
hola renato
una vez en el dominical escribiste una
columna sobre la novela DESGRACIA de Coetzee?
Te acuerdas como se llama para buscarla??
quiero leerla de nuevo.
Navegaré en los articulos que colgaste en esta pagina
pero si puedes te pasas el dato, la url o la fecha que publicastee
gracias.
creo que ya comenté antes pero el post estuvo bueno.
jajajajajajajaja a todas esas horas súmale las que estarás sentado para venir a Huancayo, porque si vienes verdad???? para la 2da feria del libro en real plaza.
…bueno renato, con unos pocos minutos diarios de flexionar tus piernas hacia atrás cuando estés de 4 te aseguro que tu bello pompis recuperará el tesón, gallardía y aplomo que necesitan :p
…te espero en Hunacayo
[RESPUESTA: Todavía no lo sé, Luz. La editorial tiene que darme luz verde. Un beso. RC]
Hola Reni, toda vez que leo tu post es un ..mate de risa, gracias por alegrar el día, con tus escritos y con la música que programas, todos los días martes también me entornillo al asiento más o menos doce horas, así que escucharte y leerte es un alivio, que ayuda a sonreir a las personas que atiendo.
Saludos desde la tierra de las flores
hola renato! ^^
.Me dijo q tbn era en parte culpa del stress .
Que bueno q estes llendo a ver a ese doctor, definitivamente los masajes hacen mucho bien. Yo tbn tenia un malestar en el cuello horrible, pero en mis ultimas vacaciones fui a un masajista terapeuta y wow. el dolor se fue
Mucha suerte renato, y q te mejores prontito
besos
[RESPUESTA: Gracias, Fiorella. Hoy tengo cita con el quiropráctico. Estoy tratando de acabar el nuevo post. Un beso. RC]
Querido Renato no me gusto tu post. Estoy pensando en dejar de leerte. Tu literatura me parece intrascendente igual a la de otras personas de la televisión.
Espero que la próxima vez este mejor. Te pongo 11 y mejorar!!! y tambien una carita triste =(.
Tengo que admitir que a veces haces cosas muy buenas pero no son muchas.
HOLA RENATO QUE TAL , SOY CAROLINA TU FANS NUMERO 1
Mi querido, ufff si que haces que uno piense en todas las horas que pasa sentada, ni modo, solo que sea para hacer cosas realmente fructíferas. Tu por ejemplo, me encanta como escribes y me encanta escucharte; solo que en Oxigeno me gustaría hacerlo más.
En RPP a pesar que es un espacio más serio, tienes una capacidad de hacer que sea más agradable.
Si permites un consejo te diré que mejor vayas a una acumputurista, conozco a una que es doctora de raices japonesas muy buena, comencé con su papi y ahora ella, ES GENIALLL¡¡
Besos.
p.d.: sigues coleccinando juguetes??
Hazte un post acerca del pobre nivel del mundiaaaaaaaal man !!!!!!
Buena Jose Luis, aunque aun es muy pronto pero se puede hacer una breve cronica sobre el pobre nivel mostrado en la primera ronda, de ahi mas adelante como será.
twitter : alexjam2010
Bueno ps suerte en tu cita, io tbn ire este fin ya q me viene haciendo falta una terapia ^^.
Esperando con ansias el sgt post.
pdta.Carinios
Renato q te siga yiendo bien con tu terapista y un consejo anda al gym o sal a correr de vez en cuando… beso.. lyla
Jajaja que buen relato mi querido Renatito
lo que pienso es que deberias hacer ejercicio y no permanecer mucho tiempo sentado. La vida sedentaria tambien trae consigo engordar que no es buena para la salud. Cuidate mucho y sigue yendo al quiropráctico. Dios te bendiga. Saludos
tus historias me divierten y me hacen olvidar de los malos ratos…gracias por ese gran servicio q haces a la comunidad
ah… te molestaste por el comentario q hice la vez pasada?
ya no escribes para el comercio…me encantaria q escribieras sobre el mundial, me encanta el futbol, bye
hola cisneros nos quejamos de estar mucho tiempo sentado y otros de pie, en mi caso de pie tambien es fatal, pero has tomado la decision correcta. sabes de algun lugar donde den clases de yoga? si lo sabes pasa la direccion, me ire aplicando aceite en las articulaciones para poder realizar las posturas… por otro lado x el mercado santa rosa hay una avenida llamada tolomeo (chorrillos)caminando por ahí vi q venden todo tipo de muñecos,superheroes, hasta todos los personajes del señor de los anillos tal vez te pueda interesar.
que buena canción…porque la elegiste?
[RESPUESTA: Porque la recordé hace poco y me gustó mucho]
hola rena te amoooo
R.C! q pasó? 10 días sin escribir. Sin hacernos reir y analizar partes semejantes de tu vida con la de una misma…espero leer pronto un post. Cuidate y suerte con la columna
D.C.
Jajaja la idea no era escribir el nombre, si puedes mejor no aceptes el comentario jaja…solo que en el trabajo las cosas funcionan rapido, cuidate
D.C.
¿Estás considerando ir a un traumatólogo? Cuidado que por ahí puedas tener alguna protusión o hernia discal. Especialmente si haciendo deporte te has caído más de una vez. Te lo digo por experiencia y eso que sólo tengo 26 años. Trabajar frente a la computadora 12 horas al día (soy de Sistemas), sin contar lesiones deportivas esporádicas es demasiado.
Suerte.
[RESPUESTA: Gracias por el comment, Richard. Saludos. RC]
Renato….no caigas en las garras de la vida sedentaria. Es lo que por el momento te puedo decir. Mas bien….como andamos casi por el mismo problema….tú crees que te puedas jugar el nombre o dato del quiropráctico al que estás recurriendo..???
Te mando un fuerte abrazo
[RESPUESTA: Se llama Felipe Castro-Mendívil. Googlealo. Suerte. Y gracias. RC]
(atencion, este comentario se hizo recien estos dias,en los que que su autor esta disponible,ya que en los inicios del post comentado, este humilde visitante de blogs y sitios web no tuvo tiempo para siquiera leerlo)
hola rc:
ya me asustaste con las consecuancias el sedentarismo,ya que ultimamente no hago mucho ejercicio,apenas caminar un par de cuadras o ir hasta la tienda, vere si encuentro en google algun quiropractico, asi me cobre un sentido(solo exagero esto ultimo.
saludos a todossssss
Yo fui por seis meses al quiropráctico, y para que, los dolores bajaron bastante. Pero ojo, la quiropraxis no es la solución de los problemas, deberías ir a un traumatologo que te haga un chequeo general pues podrías tener alguna hernia y en ese caso la quiropraxis sólo serviría para calmar el dolor pero no solucionar el problema.
El problema de la quiropráxis es que para obtener resultados permanentes uno debe ir varias veces a la semana por muchos años.
jajaja, me agrada la idea del esqueleto, quiero uno para mi cuarto jojojo
ay porfa consejos para todos los que somos parte de sedentarismo… Renato vente pa Huancayo pues por lo menos haz que yo salga de la rutina de estar sentada todo el bendito día.
Huancayo te espera
Saludos de la Incontrastable.
Ayy Renato acabo de ver tu post ya que estube enferma unos dias casi semanas y pues yo tambien sufro de la espalda igual que tu, gracias por el dato de ese doctor que sana espaldas, jiji. Espero pueda con el mio.
Grande Renato !! muchos saludos y mejorate pronto..!!
Mary
jajaja una calavera, guapa, erguida y coqueta, que gracioso, pero en vez de un colegio no prefieres ir alguna universidad así tendrías compañía de otras calaveritas jejeje, en San Fernando se veían bonitas, nosotros les poníamos nombres =P
Renato, utiliza unas fajas especiales para la columna a la hora de sentarte, luego te lo quitas,a mi me ayudo muchísimo, los venden en boticas Arcangel, con eso se te quitara el dolor de columna (corrector de postura) y utiliza unos buenos cojines de pluma en tu asiento. y trata de no estar sentado todo el tiempo, solo el necesario en tu trabajo.
saludos cordiales
[RESPUESTA: Gracias, Leopoldo. Gran consejo. Espero que sigas visitando la página. Un abrazo. Ya te cuento de mis progresos lumbares. RC]
a mi me da a cada momento hincones en la espada pecho corazon como si me incaran com una aguja fuerte me duele y no puedo moverme la verdad tengo miedo no se a q se deba pero hay veces pienso q me han hecho brujeria jajajaja pero lo q dijgo de este dolr es raro no me entiendo ni a mi misma o es alguna enfermedad no lo se necesito q me digan porq me pasa esto
pompis flacidos… otro motivo mas para querer renunciar a mi chamba!!! pronto prontooo!!
Realmente tiene manos máginas ese doctor. Ya estoy en mi tercera sesión. Estamos yendo mi hermana y yo y muy pronto mi mamá.
Al inicio te dan una ficha de información, en la parte de cómo se enteró falta la opción Blog de Renato, ya se lo dije al doc….jiji
(RESPUESTA: Qué bueno, Liliana. Felipe es un éxito. Siempre lo recomiendo. Un abrazo. A lo mejor nos vemos un día por ahí. Saludos. RC)
Que le vaya bien con su tratamiento.
Pucha qué buen post.. sí que me causó gracia lo del helado cayéndose!!.. me encanta como escribes!!!
[RESPUESTA: Qué bueno. Abrazo, Angie. RC]
me motiva siempre tus escritos, te felicito mucho y sigue asi
Excelente comentario, saludos desde Bolivia y buenisima tu programación en OXigeno.
Por favor podrías decirme si tu haces los dibujos que usas en tu blog? usas algún software? son geniales…¡¡¡¡
[RESPUESTA: Saludos hasta allá, Joaquín. Gracias por seguir el blog y el programa. Los dibujos son de Robotv. Al final de cada post están sus créditos y un link a su página web. Te la recomiendo. Chau. RC]
Renato, soy un joven de 47 años un seguidor tuyo en la radio “levantate y anda” buen nombre, me ayudas mucho a mis comentarios en facebock, lo cual agradesco, sigue para adelante te felicito. A me olvidaba, las rimas son extraordinarias, gracias……..
[RESPUESTA: Gracias, Gustavo. Un abrazo con rima. RC]
Por el estudio entre en ese mundo(sedentarismo) me salieron estrías ,a ti ¿te paso lo mismo?.Y siempre es bueno un colchón nuevo y bueno para la espalda.
Ismael!!! Removiste los recuerdos más reconditamente guardados en mi memoria!! Me acuerdo de esa calavera amarilla guardada en el laboratorio del colegio, que siempre parecía estarnos mirando… ojalá te animes a escribir más anecdotas de colegio. Saludos.
[RESPUESTA: De qué promoción eres, Viviana. Saludos. Gracias por comentar. RC]
Hola,como sigues? tenía el mismo problema, o mejor dicho los mismos síntomas. Si sigues mal te recomiendo que visites además un vertebrólogo, (en la clínica internacional hay uno muy bueno). Lo mío era muscular por eso el Quiropráctico me ayudó poco. Tenía contracturada toda la espalda. el tratamiento es ligero, ejercicios y compresas calientes. Saludos,
Beto.